
Entiendo la belleza, no como un ornamento, sino como una certeza necesaria. En un mundo saturado de oscuridades, necesitamos contemplar la belleza para recordarnos que lo auténtico existe y es real. Esta belleza no se busca en la perfección, sino en la verdad de lo que somos; nos permite reconocer lo extraordinario en lo sencillo y es vía que nos abre a la trascendencia.
Por eso, mi compromiso es cuidar cada detalle para que esa belleza te acompañe.
Creo que somos en el tiempo: del ayer nace el presente, que es semilla de lo que vendrá. De esta certeza nace ahma: ayer, hoy y mañana. En el centro habita esa 'h' silenciosa pero firme. Al mirarla veo una silla; un símbolo de que solo en el “hoy” podemos “sentarnos” a vivir. Es ahí, en el presente, donde proyectamos la sombra de lo que somos para convertirla en kairós: ese instante crucial donde lo importante sucede.
Mi labor es crear objetos que custodien esos instantes y te ayuden a habitarlos.
Preparar un regalo es un acto de libertad y entrega; es pensar en el otro, a veces incluso adelantándonos a sus deseos. Es un camino lleno de emoción que requiere prudencia y también paciencia, como con la que yo trabajo cada pieza.
Cuando pones tu confianza en mí para preparar juntos un regalo así, solo nos queda esperar una cosa: que el corazón de quien lo reciba se conmueva.

Te invito a sentarte un momento para conocer a la persona que está detrás de ahma.

